domingo, 27 de enero de 2013

Brindis por la poesía


Domingo 27 de Enero de 2013 (Brindis por la poesía)* 



Nunca sé cómo decirlo: Aún está a medio hacer esa palabra que deslizo torpemente sobre tus labios para que comprendas mi invierno y la ternura.




En 1982 la Academia de las Letras de Suecia concedió el premio Nobel de literatura a Gabriel García Márquez. El escritor colombiano pronunció entonces dos soberbios discursos. El primero y principal el 8 de diciembre bajo el título "La soledad de América latina" lo pronunció en la ceremonia de entrega del premio y el segundo titulado "Brindis por la poesía", durante la cena que tuvo lugar dos días después en el ayuntamiento de Estocolmo, un lugar muy recomendable en esa ciudad Báltica.
          Pero muchos años antes en Agosto de 1966, Gabriel García Márquez, acompañado de su mujer Mercedes se encamina a una oficina de correos para mandar a Buenos Aires el manuscrito terminado de su última novela. Después de algún cambio, el  joven escritor nacido en Aracataca ha decidido titularla "Cien años de soledad". El paquete contiene casi cuatrocientas páginas mecanografiadas con esmero. El funcionario de Correos mira el paquete. Lo examina con cuidado y procede a valorar el envío. "Ochenta pesos". Mercedes saca el monedero, aunque bien sabe que allí no queda más que cincuenta pesos. García Márquez va entonces quitando hojas del manuscrito hasta que los cincuenta pesos bastan. Queda aproximadamente la mitad del manuscrito. "Mándelo así". De regreso a casa Mercedes se ocupa de empeñar o poco que les queda y al día siguiente regresan con el resto del paquete. Al salir, el futuro premio Nobel no puede evitar una lágrima. Mercedes se vuelve y con ternura le dice a su esposo: "Oye, Gabo ahora lo único que falta es que la novela sea mala".
          Hoy mientras releía el segundo discurso, ese que pronunció el 10 de diciembre de 1982 en el ayuntamiento de Estocolmo, no he podido evitar el recordar esa anécdota y emocionarme con ella. En ese discurso García Márquez hace un brindis por la poesía y asegura que su premio se lo toma como un homenaje a la poesía. Dice textualmente: "La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos (...) Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luís Cardoza y Aragón, ha defendido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía."
          La poesía que está presente en cada una de sus líneas, en cada uno de sus párrafos y en cada una de sus novelas. La poesía que estuvo presente ese día en que acudió con un manuscrito bajo el brazo a la oficina de correos acompañado de su mujer Mercedes.

@juanjogines

Gabo, Discursos y Cien años de soledad by La cueva de los locos


* Hoy quiero rescatar este texto antiguo para dedicárselo a Pilar Estefanía, compañera de letras y de objetivos y lectora compulsiva, como yo, del gran Gabo.

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