jueves, 1 de noviembre de 2012

Yo también prefiero llamarles náufragos

 Domingo 28 de Octubre de 2012 (Yo también prefiero llamarles náufragos)

Marcel Proust escribió: “Todo lo borra el tiempo como borran la olas/ los castillos de arena que construyen los niños./ Olvidaremos frases tan precisas y vagas/ que a todos nos hacían presentir lo infinito.”

Esta semana hemos asistido de nuevo a una terrible noticia. No, no me refiero a que Javier Marías haya rechazado el Premio Nacional de Narrativa. Me refiero a que una vez más hemos asistido a un hecho en donde la desesperación se torna en esperanza para acabar convertida en muerte. Una patera con setenta embarcados se hundía en el mar de Alborán. Una patera con setenta inmigrantes ilegales que se disponían a buscar un futuro. Mientras en nuestro país abordamos la mayor crisis de nuestra historia, setenta inmigrantes ilegales están dispuestos a dejarse sus vidas para llegar a cualquier costa española.
Pero no es de la crisis de lo que quiero hablar, sino de un libro. Este suceso me ha recordado un libro que felizmente ha salido a la luz estos días. Se trata de “No me cuentes tu vida” de Luis García Montero, publicado por Planeta. El libro es una auténtica delicia, lleno de historias que nos retratan a nosotros mismos y de personajes que tratan de sobrevivir a un tiempo difícil. Como buen poeta Luis tiene en el libro frases para enmarcar como las de Luminita, una anciana que adora vivir dentro de una novela y que dice cosas como: “El francés es una lengua hecha de mármol y de almohadas”. Pero no es de esto de lo que quiero hablar, no es esto lo que me ha recordado este libro cuando hablaba del desastre de Alborán.
Luis García Montero afirma en el libro que dedicarse a escribir supone tomar conciencia de la responsabilidad de contar. Relata un suceso muy similar al ocurrido esta semana y que supuso una gran conmoción. Nos cuenta en el libro que una patera zarpó un 23 de Octubre (impresiona la similitud de la fecha), de noche en un punto situado entre Assilah y Larache. El resto de la historia es de sobra conocida. Una historia que , como vemos, se repite porque  el mar nunca tiene bastante, nunca descansa.
“Escribir es tomar conciencia de la responsabilidad de contar”.  Quiero compartir aquí la reflexión de Luis García Montero y quiero dedicársela a todos ustedes y a todos los que empujados por la desesperación deciden una noche subirse a una embarcación. “Si contamos la historia y hablamos de la muerte de treinta y siete inmigrantes ilegales parece que se trata de un asunto ajeno y cerrado. Sucede sólo en los márgenes, en la sombra, sin responsabilidades de la sociedad decente. No nos incumbe. Pero si hablamos de náufragos, algo se mueve en nuestra conciencia, sentimos el eco de las viejas leyes del mar, la obligación de socorro a los seres humanos envueltos en una tormenta”
No olvidemos que escribir es tomar conciencia de la responsabilidad de contar. Por eso yo también prefiero llamarles náufragos.
@juanjogines

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