lunes, 1 de octubre de 2012

Un manuscrito y una carta


Lunes 1 de octubre de 2012 ( Un manuscrito y una carta)



Apúrate o llegarás tarde. Vístete, toma tu taza de té rojo y sal de esta cueva de locos. Ahí fuera está el mundo. Cuando regreses hará frío y yo te estaré esperando.



Llegar al trabajo después de un viaje es siempre una aventura. Nunca sabes exactamente con qué te vas a encontrar. Hoy mi mesa estaba llena de sobres. Un sobre es un enigma que se descubre al abrirlo. Entre todos he elegido uno. De papel estraza, común, muy común. Remitía Elena Ramírez y como es natural ha sido el primero que he abierto. Dentro había un manuscrito y una carta. He optado por empezar leyendo la carta. Elena me dice que ha descubierto algo que merece la pena. Se trata de un manuscrito similar a los miles de manuscritos que se reciben en una editorial un mes cualquiera. En este caso el manuscrito es de un autor desconocido, un “espontáneo” como dice Elena, un agricultor que trabaja como publicista freelance. Con una sola frase ha conseguido convencerme: “No he leído algo tan potente en años”.
Me pide que lo lea y que le de mi opinión. Para evitarme responsabilidades Elena me asegura que ya ha tomado la decisión de publicarlo y que ha procedido a su contratación. Simplemente quiere conocer mi opinión. Así de sutil sabe ser Elena Ramírez.
No lo he dudado y le he puesto un correo electrónico en el que le digo que voy a leerlo y a darle mi opinión. Mientras escribo esto he leído a penas diez páginas. Aún no diré nada sobre el manuscrito. Lo haré cuando haya terminado de leerlo.




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