domingo, 16 de septiembre de 2012

Ábrete Sésamo


Jueves 13 de septiembre de 2012. (Ábrete Sésamo)



Continúa amaneciendo y todavía puedo oír tus pasos aunque se que ya te has ido. Puedo sentir el perfume de tus tacones agazapado por los rincones de nuestra casa tratando de hacer más soportable ese instante de silencio que siempre  queda entre nosotros cuando ya te has ido.

Parecía que nada iba a ocurrir. Que sería una reunión más, como tantas otras. Charlaríamos, haríamos bromas y trataríamos de esconder un poco de lo que somos para al final acabar pareciéndonos a nosotros mismos. Pero a veces algo sucede que hace que tomemos una decisión. La vida está llena de decisiones que tomamos sin tener en cuenta de que las consecuencias de esa decisión podrían resultar ser de vital importancia o al menos de una importancia relativa en el futuro.
Sonríe más de la cuenta. Bono se dirige a mi con una frase que no va dirigida a mi. “Cuando hay interesados en borrar las fotografías es bueno que queden los negativos”. Y pienso que tiene razón. Y también pienso que quizá sea bueno hacer lo que él lleva haciendo más de veinte años, es decir escribir un diario;  y que la decisión que Bono tomó hace veinte años cuando comenzó a escribir es precisamente la que hace que en este momento estemos juntos, que sonría más de la cuenta y que me dirija una frase que no va dirigida a mi sino a todos los que estamos comiendo con él en una sala escondida del Hotel Intercontinental de Madrid.
Bono esta sentado al lado de Carlos Revés que ha hecho una introducción sencilla y breve. Creo que todos se lo agradecemos. Nos recuerda que estamos juntos porque una persona decidió escribir todos los días sus reflexiones sobre lo que le había ocurrido durante el día.  Pienso que quizá sea cierto eso de que solamente hemos vivido aquello que podemos recordar y que la memoria es frágil y que quizá no sea una mala idea anotar las cosas que nos pasan, los momentos que vivimos porque tal vez en algún momento los olvidaremos y habrá sido como si no los hubiéramos vivido.
Carlos Revés calla y con su silencio da la palabra a nuestro anfitrión. Tiene la mano derecha escayolada. “Rotura de cúbito y radio” dice cuando Paco Barrera nos presenta, “pero no te preocupes el médico me ha dicho que el día 3 podré firmar sin problema, de hecho ya estoy practicando” . Y compruebo lo que todo el mundo sabe: que su sentido del humor es mas intenso aún que su permanente sonrisa.
Y Bono habla y habla y habla. Pero sabe perfectamente cuándo debe terminar. Y lo hace alrededor de las cuatro de la tarde. Le estrecho mi mano izquierda y le recuerdo que con la izquierda se pueden seguir haciendo muchas cosas, incluso firmar libros si fuera el caso, Dios no lo quiera, que no se recuperara para el día 3.
He empezado diciendo que parecía que nada iba a ocurrir. Pero al final acabó ocurriendo algo. Acabó ocurriendo que Bono me dirige una frase y yo decido escribir en un papel que Bono me dirige una frase. Quizá fue esa misma frase la que le empujó a él mismo a anotar sus vivencias durante mas de veinte años durante todos los días. Diecisiete mil folios.
Por la tarde me he acercado a la Plaza de Callao. Dicen las malas lenguas que hoy ha inaugurado La Central su nueva sede en Madrid y que Ramírez está exultante en compañía de Jorge Herralde. Ayer por la noche  fue la fiesta. Entre los muchos premios Nobel de literatura que esperaban en las baldas se paseó uno que era de carne y hueso: Mario Vargas Llosa.
El caso es que la librería resulta insultantemente atractiva. Allí se puede beber, comer, leer y hasta jugar al futbolín. Barça Vs Madrid. Nada más que decir, todo lo demás que lo diga La Central por si misma. Cuando las librerías hablan lo mejor que se puede hacer es escucharlas. Descubro sin sorpresa que quien habla es Miguel Sal que compartió conmigo en Bogotá su peculiar pasión por las librerías de todo el mundo.
A las 21:30 había quedado con Jorge Prado, Ignacio Tolnado, Pilar, Paco Cuadros, un periodista de origen alemán nacido en Barcelona muy simpático y un redactor jefe de la revista Semana, en una cafetería que está situada detrás justo del Casino de Madrid. Días antes Pilar nos había convocado a todos para disfrutar la experiencia culinaria del Chef Paco Roncero. Y Paco es genial. Siempre me ha parecido que la cocina experimental es una pequeña excentricidad. Pero después de pasar una noche inolvidable con Paco Roncero en su taller de cocina, sigo pensando lo mismo. La mesa de experimentación de Paco es una explosión de tecnología, sabores, olores, sensaciones y experiencias. Me ha dado un rotulador para que escriba en la mesa lo primero que se me ocurra. He escrito: “Ábrete Sésamo”.

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