miércoles, 19 de septiembre de 2012

El Liang Shan Po


Miércoles 19 de septiembre de 2012 (El Liang Shan Po)




Ahora que la casa se ha quedado en silencio. Ahora que las flores son tan abundantes. Ahora que soy dueño de este día que comienza. Ahora que el placer y el dolor duermen en habitaciones separadas. Ahora que sé que soy el héroe de mi silencio. Ahora que no recuerdo la última frase que te dije. Ahora que el mar es un sonido y una promesa. Ahora que el destino es incierto. Ahora que disfruto de los bosques. Ahora que no se escucha la lluvia, ni el viento, ni las lágrimas.



Hoy he decidido que no iré a Girona la semana que viene a la presentación del libro de Javier Cercas. En realidad el trabajo lo ha decidido por mí. Bien es cierto que la única forma de llegar allí de forma directa es volar con Ryanair y que hoy por hoy eso significa jugarse un poco la vida. Pero en realidad el motivo ha sido que tengo fijadas varias reuniones y que no las he podido anular. Así que no volaré a Girona a charlar con Javier y a recorrer durante unas horas el escenario de su novela “Las leyes de la frontera”
¿Alguien se acuerda del Liang Shan Po? ¿De la frontera azul? ¿De Lin Chung? ¿De aquél viejo proverbio que dice: no desprecies a la culebra por no tener cuernos, quizá se reencarne en un dragón; también un hombre puede ser todo un ejército?
Creo que almacenamos en nuestra memoria, cubiertos con una sábana blanca para  protejerlos del polvo, miles de recuerdos sin saber muy bien dónde están, sin ser conscientes ni siquiera de que están A veces alguien nos anima a destapar alguna de esas sábanas y ¡Zas! allí están, intactos, exactamente igual que cuando se quedaron abandonados como un trasto viejo en algún lugar de nuestro cerebro. Lo mejor, lo más espectacular es que esos recuerdos aparecen difuminados, como silenciados por el paso del tiempo, pero en cambio los sentimientos asociados a esos recuerdos son tan nítidos y vivos como el primer día.
De eso hablo cuando hablo de La frontera azul, de eso hablo cuando hablo de la novela de Javier Cercas. De eso hablo cuando digo que Javier ha destapado una sábana dentro de mí y me ha mostrado el Liang Shan Po,  a Lin Chung y muchas más cosas que viví por aquellos años cuando vivíamos peligrosamente nuestra adolescencia.
Hoy he tenido un día duro pero gratificante. A veces no somos conscientes de que  necesitamos parar un momento y charlar con alguien de lo que nos preocupa o nos intimida. Hoy me he permitido el lujo de parar, charlar y pensar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario