lunes, 20 de agosto de 2012

La ventana se quedó abierta

durante la noche,
una luz incómoda y hostil
se colaba mientras dormíamos.
Un farol cercano que espía en la noche.

Y fue entonces cuando desde lejos
nos llegó un rumor de sonidos,
una confusión palabras
que brotaron de los charcos de la calle
y que no alcanzábamos a comprender.

Así estábamos: desorientados y dormidos.

Había estado lloviendo
y las palabras resultaban húmedas y gastadas.

Aún así, poco a poco
fuimos comprendiendo sus significados,
desgranando los hilos de las historias que se repiten
que no se mueren nunca.

Algunas se inclinaban ante la penumbra
de nuestra habitación
como adorando nuestro propio silencio, nuestro asombro.
Esperaban una respuesta;

en cambio, otras temblaron en nuestros oídos
y tal vez resultaran un lamento
que viniera del pasado a poner
las cosas en su orden.

Después de algún tiempo de confusión,
las voces se fueron extinguiendo
lentamente como una canción que termina
o una narración que se acaba 
y terminaron ahogadas en el final de la noche.

y al despertar sentimos frío.


@juanjogines

2 comentarios:

  1. Los sueños de la vida o la vida de los sueños, en ocasiones se cuelan por la ventana, a veces es tan real que es normal ese frío al despertar.

    Me encanta leer tus poemas, me gusta tu poesía y se que lo sabes, aunque he de reconocer que este me ha desorientado a mi.

    Un beso Juanjo

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    1. Muchas gracias. Lamento que te haya desorientado. La verdad es que no consigo orientar mi poesía. No se si algún día lo conseguiré. Besos y otra vez gracias

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