jueves, 2 de febrero de 2012

Nosotros somos parte de la tierra



En 1855 el decimocuarto presidente de los Estados Unidos, el demócrata Franklin Pierce, propuso a los indios Duwamish que vendiesen sus tierras a los colonos blancos y que ellos se fueran a una reserva. Los indios no entendieron cómo se podía vender la Tierra al hombre Blanco. Según ellos, la tierra no puede ser poseída por el hombre así como no puede comprarse el Cielo, el frescor del aire o el brillo del agua. El gran jefe de los Duwamish, Seattle, dió respuesta a la peticion del gran Jefe Blanco en un discurso que hoy mas de 150 años después me asombra y me admira. "Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen" dijo. Pero sus palabras no se escucharon y su pueblo no ha sobrevivido. Hoy, después de varios años, he releído el discurso y se me han saltado las lágrimas. Quince minutos de atención y muchas horas de reflexión. Lo bueno siempre es breve.

(J.J)

2 comentarios:

  1. Vuelve a emocionarme su lectura, aunque yo sigo pensando que no siempre es breve

    Un besazo Anuska

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