jueves, 16 de febrero de 2012

El perro de Byron

Lord Byron tuvo numerosos perros a lo largo de su vida. Algunos se llamaron Fanny, Nelson o Thunder. Pero a ninguno amó tanto como a Boatswain, un Terranova nacido en Canadá en 1803. Byron fue un amante de los animales y es a él a quien se le atribuye la frase de “Cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro” aunque hay quien asegura que en la frase original el poeta se refería a un mono y no a un perro.
Durante su corta vida Boatswain le acompañaba siempre. En los pequeños paseos diarios, en los viajes e incluso en el interior de la mansión familiar donde era un habitante más. Durante uno de sus muchos viajes en Barco, Byron llevaba con él a su perro. De repente el perro cae por la borda al agua y el poeta exige al capitán del barco detener la marcha y acudir en su socorro. El capitán le recuerda al poeta que en el reglamento no se establece el parar el barco por un animal. Otro caso sería si hubiera sido un hombre el accidentado. Dicho esto, nuestro poeta no lo dudó ni un segundo y se arrojó al agua. Fue entonces cuando el marino se sintió en la obligación de interrumpir el viaje y rescatar a ambos.
Boatswain murió en 1808 al contraer la rabia. En su agonía, Byron le dedicó los mejores cuidados y se desvivió a su lado día y noche durante semanas. Lo definió como el amigo más firme y redactó uno de sus poemas más conmovedores; un epitafio que se podía leer en la tumba que mandó construir: 

Aquí reposan
los restos de una criatura
que fue bella sin vanidad,
fuerte sin insolencia,
valiente sin ferocidad,
y tuvo todas las virtudes de un hombre
y ninguno de sus defectos.

2 comentarios:

  1. Gracias Juanjo en realidad estaba esperando que pusieses la historia por algún lado, podía haberla buscado, pero he esperado, sabía que llegaría. Es una historia preciosa, ya quisieramos los hombres parecernos un poquito a los animales y tener su nobleza.

    Un beso, me ha encantado y el pequeño epitafio es precioso.

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