viernes, 2 de diciembre de 2011

Todas las habitaciones

que fui,
todo el sudor
que perdí mientras amaba,
todo el daño
que me transforma,
toda la pena
que me asusta,
todos los niños
que he sido y los que no fui,
todo el deseo
que se escapó,
todas las puertas
que se quedaron abiertas,
todo este tiempo
que pasó en un segundo,
y un carcelero
que me encontró dormido,
acurrucado en un rincón
de mi salón
cuando de mis labios
se escapaba
un silencio.

Juan J. Ginés

2 comentarios:

  1. Que bonito poema Juanjo, somos tantas cosas que quedan y pasan y tantas habitaciones que a veces se quedan vacías.

    Me ha encantado el poema y mucho el final

    Un beso y un abrazo, me alegra siempre encontrarme con tus poemas

    Anuska

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  2. Muchas gracias Anuska un beso, me alegro que te guste

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