domingo, 11 de diciembre de 2011

Es un día oscuro,

el invierno me va atrapando
con sus figuras calladas.

Mis pensamientos se calman
y se adaptan a la temperatura.

En la lejanía,
los pájaros con sus silencios
me recuerdan que soy hijo del frío.

 Entonces enciendes una lámpara
y algo se detiene.

Me dices:
las casas que tienen las puertas abiertas
no necesitarán jamás llaves

Y yo se que tienes razón y que siempre
tendrás razón,
y también se que hoy es un día oscuro,
que el suelo está húmedo
y que todo carece de sentido.

Juan J. Ginés

2 comentarios:

  1. Desolador este poema y oscuro como el día a pesar de esa lámpara, las casas, como los corazones siempre tienen sus llaves.

    Me ha encantado, un beso grande

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  2. Tristeza de noche de invierno en tus versos y un frío de escarcha en la soledad que se alumbra.
    Un abrazo.

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