domingo, 13 de noviembre de 2011

A fuerza de ignorar los problemas,

he llegado a creer que no existen,
que la tarde no es oscura
y que aun quedan razones para el optimismo.

Y te he imaginado.

Mientras me miras
tenso este arco inútil
esta palabra ambigua
que siempre desaprovecho.

No tengo nada que decirte
y tú nada que escucharme.

Hace tiempo que regresé
y la luz es cada vez más escasa.
El jardín se ha llenado de hojas
y se ha hecho demasiado tarde esta mañana.

Se que puedo decir mil cosas
y que ninguna sería cierta,
puedo decir, tu lo sabes bien,
que a fuerza de ignorar los problemas
he llegado a creer que no existen
y que aún quedan razones para el optimismo.

Juan J. Ginés

5 comentarios:

  1. Que pena no tener nada que decir, aunque mejor no decir nada si van a ser cosas inciertas, por mucho que uno quiera ignorar los problemas, nunca dejan de existir. Poema para la reflexión en una tarde de domingo.

    Un beso, me sigue gustando siempre tu poesía

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  2. Poema triste, como la tarde,aunque las palabras no están desaprovechadas.
    Es inevitable el pesimismo en estos turbulentos días que nos ha tocado vivir.
    Aunque siempre hay que darle un resquicio a la esperanza.
    Un abrazo.

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  3. ¿Qué puede decir Ulises cuando e tiempo se e escapó? ¿Qué puede decir decir que no haya dicho ya su silencio? Quizá sólo que el cielo está gris, que amenaza lluvia y que aún quedan razones para el optimismo. Un beso Ana

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  4. No es triste la tarde ni el poema. Un abrazo Juan

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  5. Qué ciertos son estos versos, la actitud del avestruz no conducen a ningún lado, si algo a engrandecer el problema.

    Me ha gustado leerte.

    Saludos.

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