sábado, 8 de octubre de 2011

Poemas a Bartleby

Todo lo demás es no tener nada,
despertar a media noche
en un bosque silencioso y desconocido
y descubrir que el otoño se inventa
en cada hoja que muere.

Y ya no hay tiempo,
bajo al río a beber y a asearme un poco.

En la orilla noto un olor gris y pastoso
que me recuerda que aún estoy dormido.

A lo lejos una voz y un incendio.
Alguien grita.

Alguien está gritando que no puede más,
que no puede seguir compitiendo con el mediodía,
que necesita descansar,
tumbarse bajo las sombras de un bosque de álamos
y esperar en silencio a que pase el incendio.

Y quisiera poder decirle que ya no hay tiempo,
que formamos parte de un sueño y que mañana llegará el silencio.

Que bajé al río a asearme un poco. Que solo soy un hombre
como él.
Nada más, solo eso.
Que necesito beber y sentarme a descansar
como él.
Que no preciso hacer nada
para sentirme ocupado
y que el incendio  tan solo arrasará un pasto inservible.

Quisiera poder decirle todas  estas cosas
y más.
Quisiera poder decirle también,
que la vida quedará intacta,
como el primer día.
Que nadie nos busca, que esto pasará
como pasaron las lágrimas y los días
y que todo lo demás no importa
porque todo lo demás es no tener nada,
como en un sueño.


Juan J. Ginés

1 comentario:

  1. Es un poema estupendo, con esa belleza que da la tristeza y de alguna manera la desesperanza, podemos decir que todo pasa, pero siempre queda el poso de lo que fue, aunque ya no haya lágrimas, ni días.

    Los sueños siempre son importantes es lo que nos hace seguir.

    Me ha encantado, un beso

    ResponderEliminar