domingo, 9 de octubre de 2011

Hace diez años unos aviones enloquecidos
nos helaron la sangre. ¿Recuerdas?

Como en un sueño, 
la televisión nos abría los ojos,
como platos, como sombras.
Miles de ojos nos miraban entonces asombrados 
desde el otro lado.
Yo no debería estar aquí, se decía a si mismos
esto no puede estar ocurriendo

Y cayeron las torres y los sueños,
y los hijos de los hijos que ya no nacerían.

Recuerdo que llamé a casa.
Te dije pon la televisión y recupera el silencio,
que todos vean lo que está pasando.





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