domingo, 30 de enero de 2011

El tiempo es un reino que no regresa

Hubo un tiempo 
que sentí el tacto de tu mano
en la claridad fría de las noches
de invierno.


Hubo un tiempo 
que jugaba con tu infancia
como si fueras una muñeca
a la que poner vestidos de papel.


Hubo un tiempo en el que no me viste,
hubo un tiempo que jamás regresa.


Juan J. Ginés

5 comentarios:

  1. El tiempo que se va nunca regresa, solo quedan en un rincon sentados los recuerdos.

    Siempre es un placer volver a leer tu poesía

    Un beso

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  2. Ay, que me había perdido este poema... me gusta, pero fíjate que yo creo que los tiempos regresan, que somos cíclicos y que... bueno, cosas mías.

    Besos, muchos.

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  3. Gracias Anuska. Los recuerdos siempre perduran.

    Juanjo

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  4. Paloma, LOS TIEMPOS siempre regresan la hostoria es ciclica y estamos condenados al vaivén pendular del tiempo. Ahra bien, los tiempos cn minúscula son irrepetibles.

    Un beso

    JJ

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  5. Ocurre, en ocasiones, que vemos y no nos ven. Sentimos, entonces, la caricia de la mano del tiempo. Jugamos con el tiempo, en la niñez, pero el tiempo no suele aún jugar con nosotros. Amasamos, entonces, los días, con nuestros dedos, hundiéndonos en la masa con sencillez, siendo masa y sin serlo, a la vez. Vemos y no nos ven. Y, en otras ocasiones, pasada ya la niñez, seguimos viendo y no nos ven pero, entonces, ya el tiempo se funde con la masa de nuestros días y ya no podemos ponerle vestidos de papel.

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