domingo, 31 de octubre de 2010

Silencio


Alcancé  sin saberlo,
el silencio que entraba por mi boca,
como un aliento.

Despacio,
tan despacio que poco a poco
fui olvidando el nombre de las cosas
por no nombrarlas.

Así fue,
como cuando despiertas de un sueño
y durante unos instantes
no aciertas a saber qué es lo que está pasando.

Jamás he dejado de pensar en ello.

Juan J. Ginés

4 comentarios:

  1. Cuando se dejan de nombrar las cosas, ¿dejan de existir? En el silencio también pueden nombrarse las cosas, ténues, ligeras; en el silencio, los nombres no se pierden. Se guardan, en sordina, para nombrarlos después. Incluso, más allá de la muerte.

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  2. El silencio solo oculta el gran dolor que llevamos dentro.El mismo, me sabe al beso de la muerte.
    Jamás se deja de pensar...lamentablemente.
    Besos

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  3. En silencio tambien se nombran las cosas, yo creo que no hay olvido, nunca hay olvido, salvo que uno desee que lo haya.

    Pero es cierto que a veces el silencio se instala casi como un pasajero incómodo.

    Me alegra siempre encontrarme con tu poesía, un beso

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  4. El silencio llega así, te invade y te secuestra. La segunda estrofa me trajo Macondo a la cabeza. Precioso.

    Un beso.

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