sábado, 25 de septiembre de 2010

Terapia



Perdone si resulto tópico pero debo decirle que no se quién coño soy. No tengo ni idea. No se cómo he llegado hasta aquí. Cómo he podido llegar a ser esto que hoy soy. Esto que ve. Sólo se que el viento me arrastra. El viento hace girar las aspas del molino. Ya lo decía Sancho. No, son gigantes. Me importa una mierda lo que diga. Son gigantes. No tienes nada que temer. No eres quien crees ser. Así que no tienes de qué preocuparte. Pero me preocupo. Me preocupo. Porque en realidad no es que esté equivocado. No es que crea ser alguien que no soy. Nadie puede entenderme (perdone otra vez el tópico). Algún día acabaré con todos los tópicos de mi vida y me echaré al mar. Quizá me haga marinero. O quizá me tire por la borda de algún barco de lujo. Ambas propuestas valen. Ambas son igual de válidas para justificar la frase “me echaré al mar”. Todo es una ilusión. Una mentira. Una fantasía. Lo que pasa es que no se quien soy. Mi vida ha sido una sucesión de acontecimientos. Algunos gratos. Otros deplorables. Uno tras otro han pasado. Pim pan, pim pan. Algunas veces era consciente de ello. Como cuando hice la primera comunión. Me regalaron cosas que no necesitaba. Yo quería un gato para torturarle. En cambio me regalaron una bicicleta. Me duró una semana. La despeñé por un acantilado. Disfruté enormemente con el espectáculo. No tienes que preocuparte más por eso. Tuviste suerte que no caer tú con ella. No tiene ni puta idea de nada. En cambio otras veces no soy consciente de nada. Las cosas suceden sin que yo sepa qué es lo que pasa. Soy la suma de luz y sombra. Silencio y sonido.  Y ruido. Mucho ruido. Alguien que escucha jazz a todas horas no puede estar bien  de la cabeza. Yo necesito mi silencio. Mi soledad.  Si a lo que deseabas ser le restas lo que eres, lo que queda son tus sueños perdidos. Hijo de puta. ¿Cómo me dices eso? Lo que quieres es que me hunda. Un poco más, cabrón hijo de puta. Todo lo que nos sucede, va poniendo una nueva capa sobre nuestra máscara. Va configurando nuestro rencor. ¿Esto es lo que soy? ¿La suma de todos mis rencores? La suma de todos los vientos que acariciaron tu rostro.  ¿Qué eres psiquiatra o poeta? Mi máscara. Yo soy mi máscara. Ahora ya se lo que soy. Soy una máscara. Gracias pero no se que soy para ti. No se cómo ves mi mascara. Cómo ves la suma de mis rencores, de mis defectos, de mis errores, de mis miedos, de mis mentiras, de mis silencios, de mis dudas, de mis días, de mis noches, de mis acontecimientos, de mis vientos, esos vientos que dices que acariciaron mi rostro. Quiero matar a todos mis vecinos ¿Qué opinas de eso? Te has quedado mudo. Tú que tienes respuesta para todo. A ver que dices ahora a eso. Empezaré por el del segundo. El que escucha jazz a todas horas.  Ya te he hablado de él. De noche y de día. A todas horas. Cuando llego a casa. Cuando me voy. Es imposible descansar. Mi cabeza no puede soportar por más tiempo seguir escuchando sin pausa a Louis Armstrong, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Jimmie Rushing, Tony Bennet, Bessie Smith, Woody Herman. No puedo más. Empezaré por él. Quizá así deje de oír de una vez toda esa mierda de música. Y no sólo es la música. Es todo el ambiente. No puedo soportar ese ambiente. Niebla y olor a tabaco. No pienso cambiar de opinión. Los mataré a todos. Incluida la vieja que sube bolsas del economato continuamente. A esa también. Se que me mira con cara lasciva. La vieja de los cojones. No habrá tenido tiempo de follar en su vida. Pero sigue pensando en lo mismo. Me desnuda con su mirada y me dice que le ayude a subir las bolsas. Deberías empatizar con las personas de tu entorno. A veces la empatía es la única forma de comunicación que nos queda. Está comprobado que los violadores, los psicópatas o los pederastas carecen de empatía.  Gracias hombre, gracias. Ya me has quitado un peso de encima. La vida es una conclusión equivocada. En algún momento alguien hizo algo que no debía. Alguien cometió un error y ahora todos estamos equivocados. Todos nosotros pagamos su error. Perdidos o desorientados. Angustia. Me angustio. No podemos regresar, no sabemos regresar. Es imposible regresar. Yo no se dónde estoy. No se dónde he estado. Estoy perdido, desorientado. La vida me convirtió en un ser extraño. Quizá la culpa la tuvo mi padre. Quizá fuera él quien cometió el error. El que hizo algo que no debía. No lo se. Lo que se es que la vida me ha convertido en un ser extraño. En un fraude. En una mentira. Así que dices que mis sueños perdidos son el producto de una resta. Mis sueños eran como un chicle. Los estiraba de tal modo que al final acabé soñando los sueños de otro. Y ahora estoy aquí. Solo. Pensando en matar uno a uno a todos mis vecinos. Por suerte no hay muchos. ¿Cuántas muertes causamos en una vida? ¿Cuántas personas dejé de ser para ser lo que hoy soy? Joder que frase más liosa me ha salido. Yo soy todas las personas que frustré. Todos los hombres que no fui. Los que maté por el camino. Por mi camino. Y ahora quiero matar a mis vecinos. Al del jazz. A la vieja zorra. Al camionero, su mujer y a sus seis hijos iguales. Al viejito. A todos. Y a la pareja del ático que se pasan la vida discutiendo.


Juan J. Ginés

2 comentarios:

  1. Lo primero me ha gustado mucho el relato, retomas este personaje extremo, con esa bipolaridad marcada y ese eterno cuestionarse todo y siempre al borde del abismo de la realidad con esa amargura en soledad o al menos así lo veo yo.

    Especialmente destacaría

    "Si a lo que deseabas ser le restas lo que eres, lo que queda son tus sueños perdidos."

    "¿Cuántas personas dejé de ser para ser lo que hoy soy? Joder que frase más liosa me ha salido. Yo soy todas las personas que frustré. Todos los hombres que no fui"

    Para reflexionar

    Un beso me ha gustado mucho

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  2. De vuelta, esa brevedad que va encadenando en un engranaje que desemboca en otro. Me gusta. Hoy me quedo con "Algunas veces era consciente de ello. Como cuando hice la primera comunión. Me regalaron cosas que no necesitaba. Yo quería un gato para torturarle. En cambio me regalaron una bicicleta. Me duró una semana. La despeñé por un acantilado. Disfruté enormemente con el espectáculo." Un abrazo.

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