jueves, 12 de agosto de 2010

Desafíos


Este mar es un espejismo de cristal
que la proa rompe
con su blanca inquietud de espumas.

Un hombre camina ahora solo,
en la oscuridad imposible de una noche
que no termina de llegar.

Aquí el silencio es una necesidad,
un abrazo infinito y frío,
que como un viajero recién llegado
busca un lugar en el que pasar la noche.
Esta inacabada  noche de espumas.

Todo es silencio y soledad
a partes simétricas e indisolubles.

Quizá en algún lugar cercano
y a salvo de la noche,
unas risas se diluyan en un tiempo esquivo,
como una frase mal pronunciada
que carece de significado.
Un lenguaje ajeno e indescifrable.

Nada hay en ti que me detenga,
ni siquiera la certeza de saberme solo
en esta noche de colores rojizos
y de tiempos tan asustados
como incómodos.

A lo lejos tus pasos se confunden 
y se distancian,
se alejan ya con otros pasos,
buscan un tiempo que se pierde,
que se malgasta
 y que se esfuma en la espera
de las últimas tarea cotidianas.

No puedo retener tus pasos,
ni tampoco conocer tus intereses,
no quiero hacerlo,
pero se que una mirada
es a veces una cuchilla hambrienta
en una herida mal planteada.

Y ese tiempo que se hunde y se descubre
es un azar de huidas,
ese tiempo es un  infinito inútil
que la noche mata
y que se pierde para siempre.

Juan J. Ginés

3 comentarios:

  1. precioso poema de eternas soledades y silencios, de tiempos siempre perdidos.

    Tiene mucho desencanto este poema, pero es muy bonito

    TÚ sí que eres un poeta para mí y siempre un referente
    Un beso muy grande

    Anuska

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  2. Vuelvo y me encuentro con un desafío. La tristeza siempre es un desafío, o tal vez un asidero... La he leído hoy en tu poema y la he visto, estos últimos días, en la cara de una persona muy querida y, ante tanta soledad y tanta pérdida que se hizo pérdida sólo tras ocurrir y que antes no fue ni existencia, no sabía dónde, ni cómo, ni cuándo, ni qué decir. Ni el silencio me fue suficiente. Todo esto me ha recordado hoy tu bello y triste poema. Un abrazo muy azul para ti.

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  3. Nos pensamos tantas veces fugitivos del tiempo... quizá sólo buscamos disfrazar la soledad. Bello.


    Abrazo muy, muy grande.

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