jueves, 17 de junio de 2010

Un día de calor extremo (Microrrelato)

          Aquel día hizo tanto calor en el pueblo que los pájaros explotaron. Los niños corrímos con los cadáveres en las manos para pedir ayuda a nuestros padres, que incrédulos no supieron que hacer. Nadie pudo hacer nada por ellos ni por nosotros. Ese año tuvimos que soportar otros inconvenientes como que el rió se secara o que la campana centenaria de la Iglesia se fundiera y quedara reducida a una especie de tortilla, que al enfriarse fue imposible despegar del suelo del campanario. Pero hoy creo que todos esos inconvenientes no fueron nada comparado con la muerte de los pájaros. ¡Cómo echo de menos sus cantos en primavera!


Juan J. Ginés




4 comentarios:

  1. Me ha gustado.
    Cada vez se oye menos el sonido de los pájaros y no es por el calor, en fin..
    Supongo que esa es la moraleja del micro.

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  2. El micro evocador, y a Jose Antonio y a ti os digo que a mí me despiertan cada día los pájaros, a veces demasiado temprano y con un alboroto ;-)

    Besazo.

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  3. A veces son escandalosos y empiezan muy de madrigada. Recuerdo que una noche que sali de fiesta con mis mejores amigos, lo pasamos tambien que regresamos cuando la luz empezaba a vencer a la noche. Cuando me metia en la cama, ellos ya empezaban a cantar... A mi tambien me despiertan los pajaros.

    JJ

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