martes, 22 de junio de 2010

Dos gardenias







Necesito una habitación donde pueda pasar esta noche. Mi mujer me ha abandonado y no puedo quitarme esta canción de la cabeza. ¿Puede ayudarme? No se qué va a ser de mí si no consigo descansar.

Allá donde va no deja de repetir lo mismo. Lo repite como una letanía. Delante de mujeres. De hombres. De encargados, de recepcionistas, de empleados de la limpieza, de transeúntes, de conductores, de paseantes. También cuando está solo. Ha estado en todas las pensiones que ha encontrado en la ciudad. Nadie quiere ayudarle. También ha visitado hostales, hoteles e incluso albergues para mendigos. Sólo necesita una cama. Una cama con sábanas limpias. Quizá un baño. Sí, un baño para asearse un poco y dormir. ¿Podrá alguien ayudarle? En más de una veintena de ellos no había plazas libres. En otros tantos no han querido alojarle. Quizá provoca miedo o rechazo. O ambas cosas. Lleva varios días vagando por una ciudad en la que no deja de llover. Si al menos pudiera quitarse esa canción de la cabeza. Pero no puede. Si pudiera arrancarse el sufrimiento de sentirse abandonado. Pero no puede. No deja de llover. Llueve desde que comenzó la historia de este abandono. Justo en el instante en que llegó a casa comenzó a llover. Las maletas estaban en la puerta. El porche de una casa vacía es un lugar inhóspito que alberga unas maletas. Las suyas. Dos maletas Samsonite que ahora arrastra bajo la lluvia. Necesita una habitación. Necesita que deje de llover. Necesita secar su ropa mojada. Necesita que pare la canción. Necesita que todo sea un sueño. Una pesadilla si acaso. Una irrealidad. Necesita despertarse en su cama y descubrir que nada es lo que parece. Necesita oler el perfume de ella. Sentir su piel, su calor. El calor de su sexo desnudo. Acariciar su cabello. Necesita saber que ya ha despertado y que todo está en orden. Como siempre. Necesita recrearse en las sábanas. A su lado. Con ella. Necesita saber que han hecho el amor en esas mismas sábanas la noche anterior. Que todo salió bien. Necesita creer que aún siguen sucumbiendo al placer de entregarse el uno al otro. Necesita saber que su deseo sigue intacto, que a fuera no llueve, que no arrastra maletas y que él no es un hombre al que han abandonado. Pero nada es mentira. Todo es verdad. La vida no es ni un sueño ni una pesadilla. La vida es simplemente vida, y la suya es ahora la de un hombre abandonado que arrastra dos maletas bajo la lluvia en una ciudad nada hospitalaria. Él es un hombre abandonado. Semejante a otros hombres abandonados que arrastran maletas bajo la lluvia. Abandonado por su suerte. Por sus hijos. Por su familia. Por sus amigos. Por su jefe. Por sus sueños. Por su casa. Por el porche de su casa. Por su proyecto, Por su mujer. Abandonado por su mujer. Dos maletas en un porche. Restos de un naufragio. Lo que pudo salvar de una vida desdichada. Tan solo eso.

Necesito una habitación donde pueda pasar esta noche. Mi mujer me ha abandonado y no puedo quitarme esta canción de la cabeza. ¿Puede ayudarme? No se qué va a ser de mí si no consigo descansar.

No pasará nada, te acostumbrarás, en realidad no necesitas dormir, ni esta noche ni nunca, no necesitas descansar, no necesitas a nadie, deja ya de repetir esas frases como una letanía, nadie te cree, deja ya de decir esas frases a todo el que encuentras en tu camino, tan sólo necesitas seguir viviendo, moviendo los pies al andar, las manos, la cabeza, necesitas seguir arrastrando tus maletas, da igual el lugar al que te dirijas, tienes que seguir moviendo rítmicamente tu corazón, aproximadamente ochenta veces cada minuto, tum tum, tum tum, aunque a veces, cuando el sonido de la canción se haga más fuerte necesitarás mas cantidad de sangre y es posible que necesites que tu corazón se acelere, tum tum tum, tum tum tum, pero tú no te preocupes, se acelerará sin ni siquiera tú pedírselo, quizá necesites también tararear en el interior de tu cerebro esa canción que te atormenta, quizá así desaparezca, esa canción que habla de dos gardenias de mi amor que se mueren al atardecer por que han adivinado que tu amor se ha terminado porque existe otro querer, tum tum tum, otro querer, tum tum tum, otro querer, tum tum tum, otro querer, tum tum tum, otro querer, piensas demasiado, deja de pensar en eso ya, cómo es posible que encontrara otro querer su tú fuiste toda su vida, si le diste todo lo que en tí había, si le diste los mejores años de tu vida, y también los peores claro, llevas varios años dándole los peores años de tu vida, pero los peores años de tu vida no fueron culpa tuya, todo se desmoronaba a tu alrededor como un castillo de naipes, como un castillo de arena, tu trabajo, perdiste tu trabajo, tu serenidad, comenzaste a beber y te alejaste de la realidad y la realidad se convirtió en algo que no eras capaz de ver, en algo que no supiste descubrir, la realidad fue tu enemiga, y la suya, la de los dos, la de los chicos, la de tus amigos, la de tu jefe, la de los camareros de los bares de los que siempre acababan echándote, la de las botellas de ginebra que escondías, ella te dejó, sí, te dejó por otro, por otro con trabajo, por otro que se afeita a diario, por otro que sabe entenderla, por otro que no se emborracha a diario, porque hay miles de otros dispuestos a entenderla, porque hay miles de otros dispuestos a quererla, a darle todo lo que tú no le das, por las noches, pero también por el día, pero no es culpa tuya, es culpa de los otros, es culpa de ella, es culpa de miles de otros que están dispuestos a dormir a su lado, alguno de ellos quizá lo esté haciendo ahora, mientras tú arrastras dos maletas bajo la lluvia, no es culpa tuya, tú no puedes dormir, tú no puedes dejar de oír una canción que no cesa, una canción de amor, una canción de desamor, amor y desamor, una canción que no deja de sonar, que culpa puedes tener tú ahora, no deja de llover, nadie quiere escucharte, tienes la ropa empapada, estás calado hasta los huesos y nadie quiere ayudarte, nadie quiere darte una cama para dormir, sólo necesitas eso, dormir un poco, si pudieras dormir un poco, quizá dejaras de oír esa maldita canción, ese bolero que te atormenta, aunque tal vez no necesites dormir, ni esta noche ni nunca, tal vez no necesites descansar, tal vez sólo necesites seguir viviendo, moviendo los pies, las manos, la cabeza, tal vez sólo necesites seguir viviendo, moviendo rítmicamente el corazón, aproximadamente ochenta veces cada minuto.

Necesito una habitación donde pueda pasar esta noche. Mi mujer me ha abandonado y no puedo quitarme esta canción de la cabeza. ¿Puede ayudarme? No se qué va a ser de mí si no consigo descansar. Llevo dos dias vagando por esta ciudad que me destruye. Estoy asustado. Muy asustado. Llevo dos días sin dormir, sin comer, sin descansar y con una canción sonando sin descanso en mi cabeza. Es la canción que bailábamos de jóvenes. Es nuestra canción. ¡Nunca!- me decía. Nunca se morirán nuestras gardenias porque nuestro amor está por encima de todo. Hace dos días que no duermo. Hace dos noches que arrastro mis maletas de un lado para otro. Ella me ha abandonado por otro hombre. Las gardenias han muerto y la canción no para de sonar. Por favor necesito que me escuche. Sí, usted. Necesito que me escuche. Necesito que me ayude a encontrar una habitación en la que pueda pasar esta noche. ¿Por qué nadie me escucha? ¿Por qué nadie puede ayudarme? Necesito una habitación donde pueda pasar esta noche. Mi mujer me ha abandonado y no puedo quitarme esta canción de la cabeza.

 Juan J. Ginés

8 comentarios:

  1. Sublime amigo Juan, no tengo palabras para comentar este texto que durante el tiempo que he tardado en leerlo me ha tenido pillado el corazón en un ahogo.
    Sabes cómo transmitir la angustia, la soledad, la impotencia del personaje de tal modo que es imposible no sentir en la cabeza esa canción y todo ese cumulo de circunstancias que lleva a cuestas el protagonista.
    Un abrazo grande.

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  2. Una triste historia, con ese bolero de Machín que tantas veces le oí a mi madre, me ha gustado aunque no puedo evitar angustiarme, supongo que es tu pretensión en estos relatos largos, la mayoría son de personajes que de alguna manera arrastran su vida y transmiten a la perfección su agonía.

    Un beso y enhorabuena

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  3. Tremendo JJ, angustioso y demoledor, uf...

    Un besazo.

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  4. gracias Luis, muchas gracias por un comentario tan y tan generoso, Un abrazo maestro.

    jj

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  5. Gracias Anuska, gracias. Efectivamente esta serie de relatos buscan exactamente eso. Un beso

    Juanjo

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  6. Paloma, me encanta que hayas encontrado eso exactamente en el relato. Eso es lo que pretendia con el. Tus comentarios son muy importantes para mi.

    Un abrazo

    JJJ

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  7. El personaje de la historia resulta tan desvalido que es difícil no identificarse con él. Es lo que tiene el amor, que a veces juega estas terribles pasadas y de los miles de recuerdos acumulados de la otra persona, es curioso que con frecuencia sea una canción lo que hace añorar al amor perdido. Da gusto leerte, como siempre, aunque tus relatos y poemas me suelen dejar un cierto posó de tristeza. Ángeles.

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  8. Gracias Ángles, este personaje arrastra su vida y su tristeza. Me ilusiona que te guste. Un beso

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