viernes, 14 de mayo de 2010

Mañana no despertarás a mi lado


          A Laura la mataron en una manifestación ecologista. Era joven. Apenas una niña. Era joven y pacifista. ¡Qué injusta es la vida con una niña muerta! Desde entonces no puedo dormir. A veces me tumbo en nuestra cama. Boca arriba. Con los ojos abiertos. Como esferas. Las horas pasan despacio y no puedo dormir. No quiero dormir. Pienso en ella constantemente. En su pelo rojo, en sus pecas de niña, en sus caderas de mujer, en su espíritu indomable, en sus ojos, en sus labios, en su eterna presencia. Pienso en ella como si estuviera viva. Una y otra vez pienso en ella como si no hubiera muerto aun. Como si la tarde en la que fuimos juntos a la manifestación ecologista por la defensa del planeta todavía estuviera por llegar. Oigo su voz. La muerte no existe entre nosotros dos. La muerte no es más que una mentira. Laura está en la ducha y yo cierro los ojos. Puedo verla. Su piel es blanca, casi lechosa, decorada con una gramática de pecas que la hace inconfundible. Indescifrable. Para todos menos para mí. Cuando la acaricio, se que sólo yo en el mundo puede comprenderla. Nunca he tocado una piel tan suave. Sus hombros. Sus pechos. Sus caderas. Sus muslos. Todo en ella es indescifrable. Como el mapa de un tesoro. Día a día se hace indescifrable. Cada amanecer con ella es distinto al anterior. Se viste despacio. Pantalón vaquero. Siempre vaquero. Camiseta de color. Verde. Azul. Amarillo. Violeta. Nunca usa sujetador. Dice que no lo necesita. Sus pechos son pequeños, dulces y sencillos. Adoro cuando me abraza. Lo está haciendo ahora mismo. En nuestra cama. La cama que compramos juntos. No necesitamos nada mas, dice. Nuestra cama una mesa, dos sillas y nuestros libros. Marx, Engels, Bakunin, Tolstoi, Kafka, Chéjov. Pero también: Amartya Sen, Márquez, Auster, Carver, Garcia Montero, Ángel González. Sobre todo Ángel González. Leemos mucho y leeremos más. Somos jóvenes aun. Todavía nos quedan muchas lecturas por hacer. Muchos pensamientos que compartir. Todavía nos quedan muchas veces por hacer el amor. Muchos besos que dar. Juntos. Cada vez que hacemos el amor es como si fuera la primera vez. O como si fuera la última . “Rápido vístete, se hace tarde.” Pero nunca se hace tarde. Todavía es demasiado pronto. Siempre es demasiado pronto. Quédate a mi lado. Laura trabaja en un centro Comercial mientras estudia veterinaria. Está en cuarto curso. Pronto terminará y podrá hacer lo que más le gusta. Vivir cerca de los animales. Quizá marcharemos al campo. Se necesitan veterinarios rurales. Laura adora la vida al aire libre. Yo también. La ciudad le aprisiona, le asfixia. A mi también. Ahora tiene que ir a trabajar. Los dos tenemos que ir a trabajar.



          A Laura la mataron en una manifestación ecologista. Era lunes. La mala suerte te puede quitar la vida en un instante. Era lunes. Laura había acudido a trabajar. Como todos los lunes. Centro Comercial. En el centro de Madrid. Quedamos en que iría a recogerla pronto. Queríamos asistir a la manifestación en defensa del planeta. El planeta herido. Hace tiempo Laura pintó un cuadro que tituló así: El planeta herido. Color azul. Fondo gris. Una pequeña esperanza. Creíamos en la esperanza. Teniamos esperanza. Trazos suaves. Caricias del pincel. El planeta está herido. Recuerdo la tarde en que lo terminó. Yo estaba leyendo. Vila-Matas. Laura apareció con el cuadro. Vestida con el mono que utiliza para pintar. Debajo del mono: su piel de seda. Se insinuó. Dejé a Vila-Matas para otro momento. Dejé El mal de Montano para otro momento Seguro que si pudiera hablar con Vila-Matas, lo entendería. Hicimos el amor. Como siempre. Como nunca. Como si fuera la primera vez. Como si fuera la última. Después me miró a los ojos y señaló al cuadro. Nuestros hijos no merecen vivir así. Los hijos que no tendremos no merecen vivir así. Laura no merece morir así. La suerte. El azar. El mal azar. La mala suerte. La manifestación discurre sin incidentes. Somos pacifistas. Gritamos, cantamos. Nos ilusionamos con lo que hacemos. Creemos en lo que hacemos. Somos jóvenes. Tenemos tiempo. Entre todos podemos hacerlo. Pero todo se tuerce. En un segundo está la diferencia. En un instante todo puede cambiar. Un grupo de violentos. En un segundo estalla una guerra. Las consecuencias son impredecibles. Un segundo y ya no hay argumentos. El futuro pasa por un tamiz fino. Nos separa. Un segundo separa la vida y la muerte. La mala muerte. Cubos de basura en llamas. Cristales por los suelos. La policía carga. Repelen agresiones. Nos vemos atrapados. Una bola de goma que golpea un sueño. Una bola de goma que no mata. La mala suerte es la que mata. un mal golpe. Una vida que se rompe en pedazos. Una muerte inocente. Laura es dulce y pelirroja. La sangre se confunde con el color de sus pecas. El color de su pelo se hace intenso. Su cara se convierte en un sueño indescifrable. Una vida que entra en coma.  Una locura que parece no terminar nunca. Una muerte que es un punto final. Laura muere todas las noches lejos de mi y yo muero todas la mañanas al no poder despertar a su lado.


Juan J. Ginés

8 comentarios:

  1. Me siguen gustando mucho tus frases breves, brevísimas, que te precipitan hacia la siguiente vuelta de tuerca. Al principio, al leer la palabra niña, he pensado en una niña, niña, y un padre que hubiera perdido a su niña (como cuando contabas la historia del hombre que en la cama piensa cómo decirle a su mujer que su hijo ha muerto y ya no volverá). Cuando he llegado a la geografía de su cuerpo, a cómo la abrazaba el narrador, me he quedado atónita..., no sabía bien por dónde iba a seguir la historia, para descubrir, después, que era la "niña" del protagonista de la historia, su chica... y entonces, te confieso que me he relajado y he seguido disfrutando. Me gustaría un día leerte un relato así, breve, intenso, frenético pero sobre la vida, la luz y el fuego, que no tenga grises... No sé si es posible... Me gustaría. Abrazo azul

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  2. Estremece desde la crudeza de su amargo realismo en cuanto a la brevedad de lo que somos y la ironía absurda con la que se puede dejar de ser. Sin embargo resulta delicioso como un primer amor... Muy bueno JJ.

    Besazo.

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  3. Estupendo, en tu nueva línea, estupendo

    Un beso

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  4. Muchas gracias Azul por tu comentario, tu vision y por leer mi cuento. Me ha gustado eso de poder sorprenderte. Para mi lo más importante en toda narracin es que pueda mantener la emoción.

    Un abrazo.

    JJ

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  5. Gracias Paloma, por tu comentario tan amable siempre. Muchas gracias de verdad por venir y leer lo que escribo.
    Un besazo tambien para ti
    JJ

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  6. Gracias ana por tu visita y tu comentario. La verdad es que sabes que yo te considero una persona con mucho criterio para la escritura. especialmente para la poesía, por eso que me dediques la palabra "estupendo" e incluso la repitas me parece realmente halagador. Insisto muchas gracias por tu comentario tan amable y tas necesario para un aficionado como yo...

    Un beso

    juanjo

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  7. Abundo en el comentario de Azul. Me parece que con tus frases breves logras describir mundos enteros en todo su mayor alcance.
    No lo dejes jamás, escribe y escribe y escribe...
    Eres un grandísimo narrador.
    Un saludo afectuoso.

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  8. Muchas gracias Luis de verdad que me emocionan tus palabras. No es tanto lo que digan de uno sino quien lo dice. Un abrazo fuerte


    JJ

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