jueves, 6 de mayo de 2010

El olor de la covacha (Núm. 1)

LOS VERSOS DE CORDELIA    

     Acabo de recibir directamente de la imprenta dos libros que son en sí mismos una buena noticia. Lo son porque cuando nace una colección de poesía el mundo aparece un poco más iluminado. Jesús Egido, director de la editorial “REINO DE CORDELIA”, incorpora a su catálogo una nueva colección de poesía. La colección recibe el sugerente nombre de “Los versos de Cordelia” e inicia esta andadura con dos poemarios realmente necesarios.
    
     El numero uno de la colección es una nueva traducción de La víspera de Santa Inés, de John Keats. Esta nueva traducción que se presenta en edición bilingüe, ha sido realizada por Luis Alberto de Cuenca y José Fernández Bueno. Jonh Keats es uno de los poetas más grandes del romanticismo europeo. Murió muy joven pese a lo cual su obra poética es una de las mas hermosas de la literatura inglesa y de las letras universales.



La víspera de Santa Inés estrofa VI (John Keats)


Decían que en la víspera de santa Inés las jóvenes
podían disfrutar de gozosas visiones
y recibir, en medio de la noche, ¡ese instante
de miel!, el testimonio de adoración de aquellos
que las amaban, siempre que observasen los ritos
necesarios: Debían retirarse a su alcoba
sin cenar y tenderse boca arriba en la cama,
hermosas como lirios blancos, y no mira
hacia atrás ni en su torno, sino pedir al Cielo
con los ojos alzados todo lo que desean.

Pero es el segundo número de la colección el que me ha sorprendido gratamente. Se trata de Palabras que acepta el fuego, de Ramón Crespo. Con este título el poeta acaba de ganar el XIII Premio de Poesía Ciudad de Salamanca. Los poemas de Crespo ordenan los sentimientos y juegan con el placer de los recuerdos que habitan en la memoria y en el tiempo. Sus palabras trenzan un paraíso de sueños y poesía. El tiempo es el lugar donde mueren las palabras, donde nada sobrevive.




Tiempo (Ramón Crespo)


Este tiempo vacío, blanco, extenso.
José Ángel Valente

Este tiempo vacío, blanco, extenso.
Su extraña circunferencia,
su solar compañía, incierta,
como una sospecha sin testigos
pero sospecha al fin.
Y cada vez mas débil
como lenta agonía
                           en el desierto.
Este tiempo vacío,
blanco laberinto
donde mueren las palabras,
donde nada sobrevive,
ni deseo, ni sueño,
                           ni pensamiento.
Morada que el viento
lleva hasta sus últimas
                           extenuaciones.

3 comentarios:

  1. De nuevo gracias JJ, el poema de Ramón Crespo es magnífico y con una cadencia para dejarse ir, un placer que nos actualices e informes.

    Más besos.

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  2. Gracias por esta información. Cierto, como dice Paloma, el poema de Ramón Crespo es de una delicadeza que asombra.
    Gracias por compartir información.

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  3. Maravilloso...

    Me alegra haberte encontrado.
    Muchas gracias por tu huella en las Afinidades. De allí vengo y aquí me quedo.

    Un beso.
    Laura

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