viernes, 21 de mayo de 2010

Apariciones (Microrrelato)

         
          Se que los muertos no se aparecen a los niños como yo. Pero desde hace unos meses un niño rubio parecido a mí se sienta todas las noches a los pies de mi cama y me observa mientras duermo con la angustia de quien le gustaría estar vivo. Yo se que esta muerto. Lo se porque tiene su pijama manchado de sangre y le faltan algunas partes de su pequeño cuerpo como si hubiera sufrido un atroz accidente. Suele permanecer callado, pero alguna vez ha pronunciado mi nombre y me ha señalado con el dedo como si me reclamara algo suyo que yo tengo. Pero no se que puede ser. Mi abuelita no viene con tanta frecuencia, pero algunas noches coinciden en la habitación. Les oigo discutir. Mi abuelita le grita. Le dice que se vaya. Que deje de atormentarme. Que él no es mi hermano y que nunca lo será. Que ni siquiera llegó a ser un niño. Que sólo fue un trozo de carne pegado a mí .Que nadie pudo hacer nada por él. Que los dos no hubiéramos podido salir adelante. Que hubo que sacrificarle para que yo pudiera llevar una vida digna, para que yo pudiera tener alguna oportunidad. Pero él no se queda conforme y sigue viniendo todas las noches para sentarse a los pies de mi cama.


Juan J. Ginés





5 comentarios:

  1. Duro relato. Me ha costado leerlo, no por su forma, sino por el fondo. Será que hoy estoy blandita. Abrazo azul y feliz fin de semana,

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  2. Duro, durísimo, esos siameses separados en el que uno no sobrevive porque no pueden compatibilizar algúno de sus órganos vitales, ya te dije cuando lo leí que esto de las apariciones de niños a los pies de la cama me da muy mal rollito, pero el micro es espléndido uno de tus mejores micros a mi parecer.

    Un beso grandote

    Anuska

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  3. Me ha recorrido un escalofrío, pero es bueno, me hiciste recordar a Poe.

    Beso.

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  4. Crudo tu relato, pero lo importante es lo bien escrito que está.
    rober

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  5. Sigo pensando que eres un maestro del relato corto y que ademas tu imaginación no conoce limites.
    Magistral amigo.
    Un abrazo

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