lunes, 15 de febrero de 2010

Perro Truman (relato)


El futuro es un tiempo en el que esperan todos los hechos que aún no han sucedido. En su caso el futuro es un desorden de acontecimientos que se mezclan entre si. Sin ningún criterio. Provocan su angustia, su desesperación, su incertidumbre, su miedo irracional.
A él siempre le hubiera gustado tener un futuro ordenado, calculado y preciso. Ser un hombre de provecho. Tener porvenir. Pero no ha sido capaz de domar ese porvenir. La vida le lleva por derroteros poco recomendables. La soledad le conduce al aburrimiento. El aburrimiento a la noche. La noche al alcohol. El alcohol al juego. El juego a las deudas. Las deudas al sórdido mundo de la delincuencia.
Está solo. No tiene familia. Sus padres murieron hace tiempo en un accidente de tráfico. Era una noche fría. Regresaban de una fiesta. Imprudencia. Quizá una placa de hielo. Un golpe brutal. Huesos que se rompen, cráneos que se abren. Heridas que sangran. Que no piensan dejar de sangrar. Silencio. Nieva. Un policía le da la noticia. Sus anfitriones aseguraron que les habían ofrecido su casa para pasar la noche. Comenzaba a nevar y la carretera se pondría peligrosa. No quisieron hacerles caso. Nunca pasa nada hasta que pasa. Repiten constantemente ese tópico durante el entierro. La verdad es que allí terminó todo. Su futuro se terminó en una incómoda carretera comarcal.

***

La soledad ha marcado su vida desde entonces. Conoce a poca gente y poca gente le conoce a él. No tiene amigos. Los perdió a todos cuando se metió en líos de alcohol y deudas. No tiene amigos pero tiene un perro. Se llama Truman. Por Truman Capote, el escritor si, el escritor. No por Truman el presidente asesino. No, por ese no. Está harto de contar siempre la misma historia cuando pasean juntos por la calle. “¿Como se llama?”.Se llama Truman como el escritor. “A sangre fría”. ¿Recuerdas? Su perro no sabe escribir pero él está convencido de que le habla. Se hablan. Se entienden. Se comprenden.
Truman ha conseguido hacer de él lo más parecido a un hombre de provecho. Por lo menos un hombre normal. Si es que existen los hombres normales. Si es que alguien es normal. Su psiquiatra le recomendó que se comprara un perro. Un perro puede ser la solución a tus problemas. Un perro es un amigo que te ayudará a olvidar el pasado, que eliminará la soledad que te angustia. El futuro que deseas. Quizá te ayude a encontrar el futuro que deseas. Y ya está. Ya tienes perro. Ya te puedo dar el alta. Un problema que me quito de en medio. Chao. Que te vaya bien. Ya estas curado.
El perro le ha ayudado es cierto a solucionar muchos de sus problemas. Ha aliviado su soledad. Le ha transmitido ganas de vivir. Le ha dado responsabilidades que afrontar. Pero no le ha ayudado a encontrar el futuro que el necesita. O por lo menos no convenientemente. Truman le habla y él le escucha. Nadie puede oírle pero él si. Normalmente hablan por las tardes.
Después de dar un paseo por el monte, Truman se vuelve más dicharachero. Puede hablar de cualquier cosa. De política, de historia, de personajes de la televisión. Puede hablar de literatura. Sobre todo habla de literatura. Parece que su nombre ha influido en sus gustos literarios. Una tarde, después del paseo diario se sientan a hablar. Truman comienza con una cita de Tolstoi. “Todas las personas felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su manera”. Él recuerda la cita pero no sabe identificar la novela. Anna Karenina le apunta Truman.
Se enzarzan en una discusión sobre la desdicha y sobre la imposibilidad de ser felices. Él sostiene que hay personas que no son felices porque no pueden asegurar su futuro. Eso las hace desdichadas. Como en la novela. Truman no está de acuerdo. En realidad Truman no cree en el futuro. O mejor dicho no le interesa el futuro lo más mínimo. Pero ¿Cómo que no te interesa el futuro? Tú estas a mi lado para ayudarme a encontrar un futuro. Tú única misión es conducirme hacia un futuro ordenado y dichoso. Si no estás dispuesto a ayudarme, ¿para qué diablos tengo un perro?
Pero Truman no quiere ni oir hablar del futuro. Insiste. Truman sólo desea vivir el presente. Comer. Beber. Pasear por el monte. Acudir a una cita. Tener una agradable conversación. Le dice que él debería pensar igual. El futuro es una pregunta sobre la que no hay respuestas válidas. Pero hay una cosa cierta. Hay una verdad absoluta que espera encerrada en el futuro. Sólo en el futuro está tu muerte. La muerte te espera pacientemente en el futuro. Se adorna de sueños, ilusiones, esperanzas. Se oculta entre ellas para que no la veamos. Pero la muerte te espera allí. Quizá en una carretera comarcal una noche de fuerte nevada. O quizá en la cama de un hospital aquejado de una enfermedad en fase Terminal. O tal vez en un frío callejón en el que quedaste encerrado mientras huías de tus perseguidores. Pero lo que es cierto es que la muerte espera siempre en el futuro. Agazapada. La muerte es un incómodo segundo que se esconde en el futuro. En el presente siempre estás vivo. El presente es vida. Nunca morirás en el presente. Vive el presente y olvídate del futuro.

***

Ahora ha decidido que Truman tiene razón. A Partir de este momento vivirá el presente de forma distinta. Más directa, más inmediata. Pero hay algo que le ha dejado inquieto. En las noches de insomnio ha pensado en la muerte. En la de sus padres y en la suya propia. Muerte acontecida y muerte por acontecer. Ambas se parecen. Truman dice que la muerte nunca está en el presente. Quizás tenga razón. Acontece y al instante viene del futuro para posarse en un pasado que se va alejando poco a poco. Pensar. No deja de pensar. No puede dejar de pensar. Cuando el sueño le vence su cuerpo cae en un estado de inconsciencia hipnótica. No llega a ser sueño tranquilo. Pero sueña. Sueña imágenes enlazadas entre si. Sueña historias. Sueña recuerdos que no tiene.
Sueña por ejemplo que va en el asiento trasero del coche de sus padres vivos. Regresan de una fiesta. Quizá sea la misma fiesta. Es de noche y empieza a nevar. Ríen e incluso van cantando cancioncillas infantiles. El automóvil va a gran velocidad deslizándose por una carretera convertida en pista de patinaje. Chocan contra otro coche. El impacto es brutal. Curiosamente él no está muerto, ni él ni ninguno de los ocupantes de su coche. Salen por su propio pie. Nieva. Él se acerca al otro vehículo para socorrer a los otros accidentados. Es un amasijo de hierros. Busca si hay alguien con vida. Ve dos cuerpos horriblemente mutilados. Son sus padres. Grita. Llora. Cae en la cuenta. No se explica como es posible que sus padres viajaran en los dos coches accidentados al mismo tiempo. Se gira. Los dos ocupantes de su coche le miran de forma burlona. Son dos desconocidos. Nosotros estamos vivos. Somos supervivientes. Ellos son los que están muertos. Salen corriendo. Él intenta alcanzarles para encontrar una respuesta pero se pierden entre la nieve y la noche.

***

Ya no habla con Truman. Cada vez está más ocupado con sus propias reflexiones. Hace días que no salen a pasear. Hace días que no salen a nada. Comienza a hacer una lista de los lugares y motivos por los que podría morir. No quiere que la muerte le pille indefenso. Piensa adelantarse. Piensa no tomar un coche cuando regrese de una fiesta. Piensa no conducir jamás cuando nieve. Pero no se queda ahí. Porque en realidad hay miles de situaciones en las que podría morir accidentalmente. Yo seré un superviviente. Decide que anotará en una libreta todas las posibles causas de una muerte. En una primera fase solo anotará causas accidentales, pero en un futuro tendrá controladas todas las posibilidades. No sabe muy bien lo que hará con toda esa información. No le importa. Se entrega a su tarea de forma frenética. En poco tiempo llena la libreta. Entonces busca más libretas por la casa. Encuentra tres más que también completa. Necesita lugares donde seguir escribiendo. Escribe en almanaques, carpetas de cartón, pizarras, rollos de papel higiénico, servilletas, camisas e incluso en las paredes y en el suelo del piso.
Si alguien entrara de repente  podría ver por todos lados la obra de un loco, los delirios de una locura de proporciones descomunales. Posibilidad 13.248 Muerte accidental en un avión de la compañía Lufthansa .Posibilidad 8.459 Muerte accidental al resbalar y caer por una pendiente muy pronunciada. La letra cada vez se hace más y más pequeña y los argumentos cada vez más y más extraños. Posibilidad 254.729 Muerte accidental al caer a un río en la selva amazónica.
Truman intenta disuadirle. Hacerle ver que ya es hora de abandonar el proyecto. Su salud se resiente. Hace días que no salen a pasear. Hace días que prácticamente no se alimentan más que de los restos que quedan en la despensa. No se asean. No se afeitan. No viven.
Él no quiere hablar con su perro. Empieza a detestar a su perro. Fue el maldito perro el que le introdujo en ese estado y ahora quiere que abandone. Todo el mundo acaba abandonándole. Como sus padres. Él no piensa abandonar. No hasta que contemple todas las posibilidades. La muerte tiene que quedar totalmente identificada, aislada, neutralizada.

***

Momento actual. Presente. El presente es un tiempo en el que los hechos que tienen que ocurrir no ocurren nunca. En cambio la vida se desarrolla como si fuera el guión escrito por un dios demente. Él ha terminado de ordenar sus listas. El trabajo le ha dejado exhausto. Necesita descansar. Se tumba en una cama deshecha. Trata de dormir algo. En la duermevela piensa en su “obra”. Efectivamente ha concluido la tarea. Se siente satisfecho. Ahora ya conoce todos los motivos por los que podría morir, pero no sabe cual de ellos es el verdadero. La muerte es esquiva y siempre parece sacar ventaja de todas las situaciones. Decide lo que hará cuando despierte. Decide que probará personalmente cada una de las posibilidades. Una a una las probará. Todas las probará. De ese modo las irá descartando. Las tachará una a una. Hasta que llegue la definitiva. Sólo entonces podrá descansar de verdad. Descansará como se merece. Puede que su nueva “tarea” le lleve mucho tiempo. No tiene importancia. Tiempo. Él cree tener tiempo. Cree tener presente.
Despierta. Truman ha muerto. Quizá por cansancio, tal vez por falta de alimento o simplemente de lástima, de aburrimiento. Él no lo sabe pero su perro yace muerto en algún rincón de la casa, escondido en alguna de las listas que ha confeccionado. Ya no quiere saber nada. No quiere saber nada que pueda alejarle de su nueva “tarea”


Juan J. Ginés

2 comentarios:

  1. Bueno amigo, me has dejado de piedra con este maravilloso relato. Es con mucho, lo mejor que he leído en tu espacio. Adivino que estas en el intento de un nuevo y diferente estilo tanto en la forma como en el fondo. Enhorabuena y adelante.
    Este de hoy es genial

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  2. Genial Juanjo, me ha parecido increiblemente bueno este relato, ya me habías comentado que estabas en ello, es original, atractivo, interesante y profundo, me ha gustado muchisimo.

    Enhorabuena y un besazo

    Anuska

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