jueves, 25 de febrero de 2010

La casa vacía

Hoy tampoco me voy a afeitar. La lavadora se ha vuelto a estropear pero me da igual porque no pienso usarla. Mi hermano me ha llamado por teléfono. Dice que mi madre está preocupada por mi. Todo el mundo se preocupa por mí menos yo. Llevo una semana durmiendo en el sofá de piel que compró Carolina con el dinero que sacó de la herencia de su padre. Me duele todo el cuerpo. Cuando encuentres la factura del dentista me lo dices. Vivo solo en esta casa vacía desde que me abandonaste. Todo el mundo dice que los bomberos son más necesarios que los escritores. No puedo soportar el recuerdo de tus miradas. No puedo soportar ver tu ropa colgada en nuestro armario. No puedo soportar ver tus botes de lentillas sobre el lavabo. No puedo soportar oler tu perfume en el cuello de otra mujer. No puedo soportar ver tu ropa interior en el segundo cajón de tu mesilla de noche. Cada noche. No puedo soportar ver como tu cepillo de dientes se va secando día a día. Las palomas de mi barrio traman algo contra mí. Lo he descubierto mientras miraba por la ventana. No he vuelto a escribir poemas de amor. Creo que jamás volveré a escribir poemas de amor. Creo que jamás volveré a escribir. Creo que jamás volveré. Creo que jamás. Creo. He dejado de creer. He dejado de creer en todo. En ti ya no puedo creer. El cielo es un producto financiero que manejan los curas. Está negro y amenaza lluvia. Amenazar no es políticamente correcto, pero el cielo amenaza lluvia. Ahora ya está lloviendo sobre mi barrio, sobre las palomas sediciosas de mi barrio. Escribo frases que no tienen adjetivos. Guardo adjetivos que no pienso volver a usar. He abierto la caja de las pastillas. He hecho añicos la televisión porque me recordaba a ti. He hecho añicos los libros de historia porque me recordaban a ti. He hecho añicos mi vida porque me recuerda a ti. Todo me recuerda a ti ¿Quién ha puesto música en el compacdisc? Me arrepiento de no haberte llevado al teatro. El teatro es el único lugar del mundo que no me recuerda a ti. La suerte no existe. La suerte no existe si no es junto a ti. Las avionetas que surcan el cielo parecen mosquitos impertinentes. Echo de menos a Carolina. Te echo de menos a ti. Yo no se mantener una buena conversación. Yo se de tristeza porque siempre fue mi ámbito. También se de soledad. Quiero dormir un rato pero por muy silenciosa que sea mi habitación siempre hay alguien gritando. ¿Por qué no pudiste esperar a que llegara? Sin duda habríamos hablado. A veces creo que los grafitis son la voz de las ciudades. No te puedes imaginar lo que haría con tal de volver a verte. Cuando llegué a casa ya te habías ido. No te puedes imaginar lo que haría por poder hacer retroceder las horas en los relojes. ¿Como es posible que te fueras sin despedirte de mi? ¿Cómo es posible que tu cuerpo me recibiera ausente? Será cierto que las flores crecen despacio y que el recuerdo perdura sobre su aroma. ¿Por qué no encuentro mi vida? Una recta es una curva imperfecta que me conduce a ti.

Juan J. Ginés

3 comentarios:

  1. Me encanta este relato ya lo sabes, te lo he dicho ya unas cuantas veces, pero no me resisto a volver a decirlo, tierno este personaje y tiene frases el texto que son una verdadera maravilla

    Un beso

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  2. Llevo años paseando mis ojos por tus letras. Hace mucho tiempo que nos conocemos a través de las letras. Has cambiado recientemente la forma, la apariencia de tu espacio y lo has mejorado notablemente. Con todo hoy he de decirte que desde hace unos textos (unos días) me has sorprendido tu cambio de forma literario. Hoy no exagero lo mas mínimo, créeme si te digo que este de hoy es de lo mejor que he leído en mucho, mucho tiempo. ENHORABUENA amigo Juan J.
    Una verdadera maravilla.

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  3. Increíble.
    Navegando por blogs amigos de amigos, he hallado lo que necesitaba leer esta noche.
    Sencillamente, aplaudo de pie como en el teatro.
    Te sigo.

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