jueves, 11 de febrero de 2010

CirculaR

He aprendido a caer esclavo de la poesía como de un cuerpo,
a recorrer las puntiagudas estrellas de los versos
que se quedaron prisioneros,
a perder la salud tratando de encontrar un adjetivo necesario
con el que completar un concepto demasiado esquivo,
o con el que definir una mirada demasiado certera.
También he aprendido que el silencio es una noche antigua,
limpia de máscaras, sucia de inocencias
al que siempre acabo siendo infiel.
He aprendido a reconocer cada uno de los poemas
que llevo escritos en la piel y que son la única salida que queda 
la única salida que permanece abierta como una herida que no cierra
porque no sabe dejar de sangrar.
Por eso necesito correr los riesgos de un resumen,
necesito centrar la mirada en este presente que me acontece
y acudir sin demora al impulso de las palabras que me quedan
para poder comprender convenientemente lo que significa mi vida.




Juan J. Ginés

2 comentarios:

  1. Es que los poemas siempre se quedan escritos en la piel, como un surco, palabra a palabra, verso a verso, aunque a veces es tan dificil poder comprender.

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  2. Este es el mejor texto(poesía en este caso) que he leido en tu espacio. Realmente estas aprendiendo y has mejorado notablemente.
    Magnifico

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