martes, 19 de febrero de 2019

Nada de lo que he escrito hasta el momento

nada de lo que he escrito hasta el momento
ha servido realmente para algo
veo que has apagado la luz al salir
y que has abandonado los cuchillos a la entrada
justo al lado de tus palabras más amables

he oído también que te has marchado dando un portazo
seguro que tú también lo has eschchado
mientras bajabas las escaleras apresuradamente
yo por mi parte no he salido a buscarte
y es probable que ya no lo haga
quiero decir: es seguro

Mañana volveré a escribir de nuevo

viernes, 18 de enero de 2019

Encuentro



Apareces en silencio
y entre la multitud,
con tu mirada directa y distinta
te haces única, 
me susurras algo que no entiendo 
y de repente,
sin poder remediarlo
empiezan a cambiar
los nombres de las cosas.

sábado, 1 de diciembre de 2018

viernes, 10 de agosto de 2018

La tarde está hecha de un aire seco e irrespirable.

La tarde está hecha de un aire seco e irrespirable,
de sombras y de amenazas que se perpetúan en el cielo,
en este mismo cielo donde quiso el azar
que volara sobre ti.
De todo lo que fuimos, la mitad es del silencio,
y la otra mitad es mía.
Todo lo que nace corre su riesgo.
Todo lo que muere alcanza su fin.

lunes, 21 de mayo de 2018

Pequeñeces

Lo que son las cosas:

Si no fuera porque me empeñé en leerte todos mis poemas trasnochados mientras caminábamos por una ciudad solitaria, antigua y excesivamente iluminada, yo seguiría creyendo que tus ojos son negros y tú que la poesía tiene futuro. Ya ves, ahora ambos estamos decepcionados.

lunes, 19 de febrero de 2018

y luego noviembre fue un poema

El año comenzó un viernes con la noticia de que Javier Pérez de Cuellar asumía el cargo de Secretario general de Naciones Unidas. Luego vendría todo lo demás. Sucedió por ejemplo que una violenta tempestad hizo zozobrar una plataforma petrolífera  frente a las costas de la isla de Terranova. Murieron muchas personas. Sucedió también que Metálica realizó el primer concierto de su historia, aunque nosotros no supiéramos bien quienes eran. Sucedió un Mundial de fútbol y sucedió que las fuerzas armadas argentinas tomaron las islas Malvinas y que el Reino Unido entró por ello en una guerra que duraría poco y en la que habría batallas de nombre tan desconcertante como el de “Bahía Agradable” en el que hundieron un buque británico, el Sir Galahad. Sucedió también que Gabriel García Márquez recibió el premio Nobel de literatura o que Pablo Escobar fue elegido suplente en la Cámara de Representantes.

Y luego noviembre fue un poema.

Elecciones legislativas 
en los Estados Unidos, 
y en España,
la banda terrorista ETA
asesina a Víctor Lago,
jefe de la División Acorazada Brunete.

Ruud Lubbers se convierte en primer ministro
de los Países Bajos
y Brasil y Paraguay inauguran la represa de Itaipú.

Juan Pablo II beatifica en Sevilla
a la monja española Ángela de la Cruz, 
mientras tanto,
se producen grandes inundaciones
en Lérida y Andorra
y una emboscada de los muyahidines
asesina a más de mil jóvenes 
trabajadores desarmados.

Fallece el presidente soviético Leonidas Brézhnev,
y Yuri Andrópov asume la presidencia 
de la Unión Soviética.

El combatiente palestino Ahmad Qassir
destruye el edificio que albergaba el cuartel general
de la ocupación israelí en el sur del Líbano
justo cuando Mariasela Álvarez, 
de República Dominicana, 
es coronada Miss Mundo.

En Lima, la canción Puedes contar conmigo,
gana la XI edición del Festival de la OTI
y en su residencia en la calle Downing Street, 
la primera ministra Margaret Thatcher
recibe un paquete bomba.

En  Estados Unidos,
Michael Jackson lanza su sexto álbum como solista.
Se titulaThriller.

                Y luego  el año termina tal y como empezó: desnudo, triste y en viernes, víspera de un fin de semana. Finalmente no ganamos el mundial y perdimos todas las guerras.


Juanjo Ginés 

miércoles, 14 de febrero de 2018

Para mi amar


Para mi amar fue encontrarte cuando la vida no había hecho sino comenzar. Aun recuerdo con claridad el bosque de versos alejandrinos y de ruidos extraños por el que paseabas sola el día en que nos conocimos.
Para mi amar fue cerrar los ojos para poder  verte cada día y sorprenderme a altas horas de la noche dibujando en mi imaginación el contorno de tu cuerpo memorizado. Recuerdo también los poemas desteñidos que escribía a diario sobre la corteza de los árboles de hoja caduca que había en mi plaza y en todas aquellas plazas por las que paseábamos juntos.
Para mi amar fue una espera y también una caricia. Un silencio derrochado y mil palabras pronunciadas en el azar de una parada de autobús o de una estación de metro vacía y poco iluminada.
Para mi amar fue compartir una mirada, fue albergar una esperanza, fue curar una herida, fue encender una luz, fue cerrar una puerta, fue olvidar que existía una salida, fue evitar lo imposible, fue una búsqueda y también fue una isla.
Para mi amar fue tenerte. Para mi amar fue protegerte. Para mi amar fue volar, ser un cóndor, volar sobre ti y sobre todos tus precipicios. Para mi amar fue agarrarte por la cintura, mirarte a los ojos, atraerte junto a mí y desabrochar tu vestido.
Para mi amar fue, en definitiva, encontrar un mapa, abrirlo sobre la cama de una habitación de hotel y descubrir que albergaba un tesoro oculto en su interior: Tú.